sábado, 25 de junio de 2016

“Religión para ateos”, 2012. Alain de Botton

La premisa de este libro es que debe ser posible permanecer como un ateo comprometido y sin embargo encontrar la religión esporádicamente útil, interesante y consoladora –y por lo tanto estar interesado en las posibilidades de importar ciertas ideas y prácticas [de las religiones tradicionales] al ámbito secular

  Alain de Botton, filósofo y divulgador, no olvida mencionar como precedente de su planteamiento el de la “religión de la humanidad” que promovió Auguste Comte en el siglo XIX

Comte reconoció, a diferencia de muchos de sus contemporáneos, que una sociedad secular que se dedicara solo a la acumulación de riquezas, descubrimientos científicos, entretenimiento popular y amor romántico –una sociedad que careciese de toda fuente de instrucción ética, consolación, trascendencia o solidaridad- sería presa de enfermedades sociales insostenibles. La solución de Comte no era ni aferrarse a tradiciones sagradas ni descartarlas colectiva y beligerantemente, sino más bien identificar sus aspectos más relevantes y racionales, y ponerlos en uso. 

El esquema general de Comte para su religión comenzaba con un plan para un enorme nuevo sacerdocio que emplearía cien mil personas solo en Francia. A pesar del título, estos “sacerdotes” serían muy diferentes de los de la Iglesia católica: estarían casados, bien integrados en la comunidad y serían enteramente seculares, combinando las habilidades de los filósofos, los escritores y lo que hoy llamaríamos psicoterapeutas. Su misión sería cultivar las capacidades para la felicidad y el sentido moral de sus semejantes. Establecerían conversaciones terapéuticas con aquellos que tuvieran problemas en el trabajo o en el amor, darían sermones seculares y escribirían textos filosóficos sin jerga específica acerca del arte de vivir

  Se puede, simplemente, establecer que la religión, como otras funciones sociales del pasado (el arte, la enseñanza, la tecnología), debería refinarse, destilarse y adaptarse a las necesidades del mundo de hoy (en el cual el avance del ateísmo en las naciones más cultas es imparable). Y todo ello por muy buenas razones

Hemos inventado las religiones para servir dos necesidades que continúan siendo centrales y que hasta ahora la sociedad secular no ha sido capaz de resolver con particular habilidad: primero, la necesidad de vivir juntos en comunidades en armonía, a pesar de nuestros profundamenta arraigados impulsos violentos y egoísmo; y segundo, la necesidad de enfrentar terribles grados de dolor que surgen de nuestra vulnerabilidad al fracaso profesional, a relaciones conflictivas, a la muerte de los seres queridos y a nuestra decadencia y final.

[Este libro] intenta descartar los aspectos más dogmáticos de las religiones a fin de destilar unos pocos aspectos de ellas que podrían probarse actualizados y consoladores para las mentes escépticas contemporáneas que se enfrentan a las crisis y pesares de la existencia finita en un planeta convulso. Espera rescatar algo de lo que es hermoso, emotivo y sabio de todo aquello que ya no parece verdadero


La sociedad secular ha sido injustamente empobrecida por la pérdida de un conjunto de prácticas y temas (…) Hemos crecido asustados de la palabra “moralidad”. Nos molestamos ante el pensamiento de oír un sermón. Huimos de la idea de que el arte debería elevarnos o tener una misión ética. No vamos a peregrinajes. No construimos templos. No tenemos mecanismos para expresar gratitud
 
La tesis subyacente no es que el secularismo esté equivocado, sino que con demasiada frecuencia hemos secularizado mal.

   Todavía hoy tenemos el chocante caso de los esfuerzos poco productivos de la psicología aplicada a los comportamientos antisociales (es decir,  a aquellos comportamientos que son egoístas y agresivos, que generan poca confianza y dificultan la cooperación en general). En el caso concreto del tratamiento que reciben los presidiarios, vemos que los enormes gastos en atención psicológica, con independencia de que consigan resultados en otros ámbitos, tienen muy poco efecto a la hora de reconvertir el comportamiento de los delincuentes de antisocial en prosocial. Y sin embargo, la charlatanería religiosa tradicional –evangélicos, islamistas o de cualquier otro tipo- sigue obteniendo sorprendentes buenos resultados en este aspecto a bajísimo coste económico. La psicología ni siquiera investiga actualmente cuáles son los recursos de la mente que estos “artesanos” utilizan (aunque para el ciudadano común no suponen ningún misterio). Las limitaciones de la psicología convencional en este asunto son un buen ejemplo de que con demasiada frecuencia hemos secularizado mal.

  No olvidemos que psicología y religión coinciden en un punto esencial: ambas buscan reconducir el comportamiento humano conflictivo (egoísta, irracional, prejuicioso y agresivo) para facilitar la convivencia propia de las relaciones humanas de confianza.

  El autor hace referencia a numerosas manifestaciones religiosas que deberían ser readaptadas

La misa rompe activamente los subgrupos económicos y de estatus dentro de los cuales normalmente operamos, situándonos dentro de un mar de humanidad más amplio

Los museos deberían ser más que un lugar para mostrar hermosos objetos. Deberían ser lugares que usen los objetos hermosos con el fin de intentar hacernos buenos y sabios


María en la cristiandad, Isis en el antiguo Egipto, Deméter en Grecia, Venus en Roma y Guan Yin en China han todas funcionado como conducciones de recuerdos de las primeras ternuras. Sus estatuas frecuentemente se posicionan en espacios oscuros, como úteros, sus rostros son compasivos y afectuosos, nos permiten sentarnos, hablar y llorar con ellas. 

No hay institución secular convencional que haya declarado interés en enseñarnos el arte de vivir.


   Es de destacar que Alain de Botton no menciona el experimento de los estados socialistas, donde existían doctrinas totalizadoras dotadas de lenguaje simbólico propio basadas en el marxismo, en sus diversas variantes, y cuando se refiere a la conveniencia de crear edificios monumentales de tipo secular pero con un mensaje moral humanista, ni siquiera se acuerda del Panteón de París

En el caso de los templos seculares (…) el único elemento común sería su dedicación a promover virtudes esenciales al bienestar de nuestras almas

  Aunque semejante omisión es bastante sospechosa, uno de los puntos fuertes de su tesis es que se señale una visión ancestral del intelecto que hoy no es tenida mucho en cuenta: la sabiduría

Sabiduría- este término se refiere a una clase de conocimiento que tiene que ver con las cosas que no solo son ciertas sino que también son inherentemente benéficas, un conocimiento que puede complacernos cuando se confrontan los desafíos infinitos de la existencia, desde un empleador tiránico a una lesión fatal en nuestro hígado

  La sabiduría enlaza el conocimiento sofisticado con el conocimiento cotidiano de las habilidades sociales que se transmiten por la cultura y las costumbres. La sabiduría es universal, a todos beneficia y la relacionamos con una vida mejor, de benevolencia, intercambios afectivos y cooperación eficiente a todos los niveles.

Plotino, en el siglo III después de Cristo hizo una conexión  explícita entre la belleza y la bondad (…) La belleza alude y nos recuerda las virtudes como el amor, la confianza, la inteligencia, la amabilidad y la justicia; es una versión material de la bondad

Los santos son cada uno en su forma diferente ejemplos de cualidades que deberíamos esperar a desarrollar en nosotros mismos

   
La diferencia entre la educación cristiana y secular se revela con particular claridad en sus respectivos modelos característicos de instrucción: la educación secular da conferencias, el cristianismo da sermones. Expresado en términos de intenciones, podríamos decir que uno está preocupado por impartir información y el otro por cambiar nuestras vidas
 
    Se puede opinar que el sistema intelectual racionalista y científico de hoy es un tanto arrogante: el individuo no necesitaría orientación moral, solo conocimientos objetivos, ya que cada uno llegará por su cuenta a las propias conclusiones. Eso está bien en el sentido de que no queremos dejar que nos manipulen, pero, por otra parte ¿de verdad somos tan maduros como para ser capaces de apreciar, juzgar y decidir todo por nosotros mismos?, ¿no será que ahora nos estamos dejando manipular de una forma más sofisticada? Recordemos la visión moderna del "paradigma", que implica que la mera acumulación de conocimiento no es suficiente para alcanzar nuevas verdades, sino que necesitamos cambios revolucionarios en nuestra visión del mundo.

La obsesión libertaria con la libertad ignora cuánto subsiste en nosotros de nuestras necesidades infantiles de coacción y de guía, y en consecuencia, cuánto hemos de aprender de las estrategias paternalistas
 
Desde la Ilustración, la educación –del nivel primario hasta la Universidad- ha sido presentada como la respuesta más efectiva a un conjunto de los males más graves de la sociedad; el mecanismo para formar una ciudadanía civilizada, próspera y racional

  La ciencia (la “educación” ilustrada no es otra cosa que “divulgación científica”) es una creación reciente de la humanidad, y es extremadamente valiosa, pero la sabiduría es muy anterior. La sabiduría se ha transmitido usualmente a través de la religión, pero no exclusivamente por ese medio. La sabiduría tampoco es literatura y precede y se diferencia de la filosofía. La sabiduría es enseñanza práctica, orientación moral. La sabiduría sermonea, insiste, seduce, y aunque tiene un poder afectivo muy vinculado a la religión, la sabiduría se diferencia del mito –núcleo de las primeras enseñanzas religiosas- en que el mito es simbólico, estático, ancestral, mientras que la sabiduría es explícita, dinámica, progresista, inconformista y profética. Además, su sentenciosidad es terrenal, aunque respaldada por lo espiritual o trascendente.  
 
Las lecciones deberían apelar tanto a la razón (logos) como a la emoción (pathos)

Aparte de necesitar que se difundan elocuentemente, las ideas deben también sernos repetidas constantemente


  Sin embargo, la sabiduría no ha logrado encarnarse aún en una estructura coherente de enseñanza acorde con los criterios de la racionalidad.
    
Para sacar una analogía de la historia de la ciencia, el campo ético está al nivel de los amateurs que hacían aleaciones químicas chapuceras en cobertizos más que al de los profesionales que llevan a cabo experimentos bien organizados en laboratorios de investigación

   Nada ha reemplazado a la religión y muy poco queda de la sabiduría –hoy, todo es “opinión”, no hay certezas ni actuaciones morales que dinamicen la búsqueda del bien común.

   Las ciencias sociales demuestran que existe una conexión directa entre la evolución religiosa de la sociedad y su mayor éxito civilizatorio (menos violencia, más cooperación económica, más igualdad social), ¿por qué ignorar este hecho a la hora de buscar soluciones a los problemas que seguimos teniendo hoy?  Al fin y al cabo, toda la estructura social, con sus aciertos y errores, descansa sobre la materia esencial del comportamiento humano…Si mejoramos al individuo, lo mejoramos todo.

  Y el caso es que la promoción de nuevas religiones fue una cuestión política a lo largo de la historia. Los bárbaros que conquistaron el Imperio Romano –ellos, los vencedores-  renunciaron a sus propias religiones porque comprendieron que la religión cristiana –la de los vencidos- era más útil para organizar sociedades estables. Los conquistadores mongoles se hicieron musulmanes. Los emperadores chinos promovieron el budismo. Los príncipes alemanes apoyaron a Lutero. El poder político no solo promovía leyes justas, obras públicas, un ejército eficiente y una economía productiva: también promovía la religión. Los reyes fundaban iglesias y monasterios, presidían liturgias y ceremonias.

Las religiones comprenden el valor de entrenar nuestras mentes con un rigor al que estamos acostumbrados a aplicar solo para entrenar nuestros cuerpos. Nos presentan un conjunto de ejercicios espirituales diseñados para fortalecer nuestra inclinación por los patrones de comportamiento y pensamientos virtuosos
 
  Hoy, en el occidente próspero y desarrollado que es la consecuencia lejana de la Reforma protestante, ya no se hace nada a nivel religioso, tan solo se tolera a las antiguas y languidecientes tradiciones, ya casi inoperantes porque las personas más inteligentes y cultas ya no creen en ellas. Se supone que en la sociedad laica desarrollada las religiones han dejado de ser necesarias, pero De Botton apela a una manifestación afectiva de las humanidades y la sabiduría, una ideología insistente y acogedora que repare la soledad del hombre moderno. 

  Alain de Botton no es el único autor actual que tiene la lucidez suficiente para tantear las posibilidades de la estructura psicológica de la religión desde un punto de vista racional. Sin embargo, su visión tiene varias faltas. 

  Una de ellas es la de considerar que la religión existe para sostener el statu quo, el mundo convencional: aunque ésa ha sido siempre el punto de vista de las autoridades que han protegido las religiones, en realidad esta asunción conlleva una contradicción implícita debido a que solo unas religiones fuertemente inconformistas, con una visión altamente idealizada de la vida humana posible, tienen el poder de seducción necesario. Aunque los reyes no quieren ser santos ellos mismos, saben que solo una religión que predique la extrema virtud es efectiva. Alain de Botton no considera que lo que haya de sustituir a las religiones compasivas tradicionales ha de ser una doctrina ética inconformista y no convencional. Su idea de crear nuevas instituciones para mantener la sociedad actual tal como es no resulta atractiva desde el punto de vista religioso, no conmueve espiritualmente, no comunica trascendencia (no puede ilusionar, no puede apasionar… no puede seducir). El comunismo, que prometía una utopía futura, sí que resultó atractivo durante un tiempo (sin embargo, excesivamente focalizado en lo político, carecía de una dimensión afectiva interpersonal, de ahí su fracaso).

  Un caso curioso en el ámbito de los ideales de virtud extremos fue el reconocimiento, durante el siglo XX, del derecho a la objeción de conciencia al servicio militar por razones éticas. Al igual que muchos reyes antiguos, algunos estados permitieron la excepcionalidad de una virtud moral que trascendía la vida convencional. Aceptaban que la vida convencional no es lo suficientemente virtuosa. Desgraciadamente, los objetores de conciencia seculares, fuera del caso puntual del servicio de armas, no construyeron una alternativa a la sociedad convencional.

  Otra de las faltas de la visión de Alain de Botton es considerar que la actividad religiosa funciona a un solo nivel: el de las instituciones que ayudan a mantener el statu quo; pero en realidad, la religión “compasiva” (básicamente, la cristiana) es una estructura multinivel: existen las funciones del sacerdote, la función del seglar, la función de las autoridades políticas y la función del monje. De ese modo, en el cristianismo coexistieron el conservadurismo tradicional para la gran masa social (el sacerdocio y la jerarquía eclesiástica), el utopismo de la santidad (dentro de las comunidades monásticas) y la inquietud intelectual de los teólogos que llevaría a las constantes herejías en la búsqueda de la perfección. Con todo, el ideal cristiano –no tanto su práctica social- es de un solo nivel: la comunidad de santos.

  Y, finalmente, Alain de Botton se olvida de que existen numerosas actividades religiosas que, simplemente, desaparecen y no son sustituidas, mientras que otras nuevas surgen como consecuencia de la evolución de la sabiduría y el humanismo. Así, los cristianos inventan los sacramentos, que eran desconocidos en el mundo pagano. Los egipcios inventaron el juicio eterno del bien y del mal en el mundo de ultratumba. Los protestantes, en cambio, eliminaron la confesión y la castidad de los sacerdotes, y nada sustituyó tales instituciones. Una religión futura probablemente prescindiría no solo de las creencias en seres sobrenaturales, sino también de las ceremonias públicas y los rituales, reemplazándolos, quizá, por otro tipo de ejercicios o manifestaciones externas conducentes a la mejora del comportamiento que permitan extender a todos los ámbitos de la vida la búsqueda de la perfección moral.  Dentro del mundo de la terapia psicológica no faltan recursos que podrían emplearse a la hora de mejorar el comportamiento humano con una meta ideológica en mente. Esto podría resultar en una “ideología de las emociones”, o en una “religión del comportamiento”. Algo bastante acorde con el mensaje evangélico profundo, por cierto.

  Si el objetivo final de las religiones compasivas es la vida virtuosa, la santidad (comportamiento prosocial propio de las relaciones de extrema confianza), es probable que la fórmula futura adecuada para reemplazar a rituales, liturgias y sacramentos sea algo parecido a una escuela de actuación a lo Stanislavski: la interiorización del rol de la virtud manifestada según rasgos visibles del comportamiento (uso del lenguaje verbal y no verbal, actuaciones cooperativas y benéficas de tipo económico: caridad y expresión simbólica de una ideología altruista) incentivada por unas pautas de convivencia que proporcionen recompensas afectivas constantes (es decir, una “comunidad de actuación”… según una “religión del comportamiento”). Un paradigma de este tipo solo puede llegar, en buena medida, por una formación psicológica universal, ideológicamente formulada, simbólicamente expresada e informada por las ciencias sociales. Y se parecería demasiado a una religión para que valiera la pena inventarle otro nombre.

6 comentarios:

  1. “En el caso concreto del tratamiento que reciben los presidiarios, vemos que los enormes gastos en atención psicológica, con independencia de que consigan resultados en otros ámbitos, tienen muy poco efecto a la hora de reconvertir el comportamiento de los delincuentes de antisocial en prosocial. Y sin embargo, la charlatanería religiosa tradicional –evangélicos, islamistas o de cualquier otro tipo- sigue obteniendo sorprendentes buenos resultados en este aspecto a bajísimo coste económico. La psicología ni siquiera investiga actualmente cuáles son los recursos de la mente que estos “artesanos” utilizan (aunque para el ciudadano común no suponen ningún misterio)”

    Es curioso el desprecio que usted siente, charlatanería lo llama, por esas técnicas religiosas y que a la vez les reconozca ser más eficaces.
    La psicología sí investiga actualmente cuales son esos recursos de la mente de los que usted habla´

    “Se puede opinar que el sistema intelectual de hoy, propio de la ilustración, es un tanto arrogante: el individuo no necesitaría orientación moral, solo conocimientos objetivos, ya que cada uno llegará por su cuenta a las propias conclusiones. Eso está bien en el sentido de que no queremos dejar que nos manipulen, pero, por otra parte ¿de verdad somos tan maduros como para ser capaces de apreciar, juzgar y decidir todo por nosotros mismos?, ¿no será que ahora nos estamos dejando manipular de una forma más sofisticada?”·
    ¿Somos ovejas que necesitan del buen pastor?
    ¿Hace también usted suya esa afirmación de Botton?
    Tal afirmación puede parecer racional en un texto supuestamente revelado por Dios, o basado en él, y por lo tanto en la fe del carbonero. Pero me parece totalmente fuera de lugar en un texto que dice ser un ensayo filosófico o en una religión ajena a supuestas verdades reveladas. Fuera de textos revelados no puede haber pretensión de autoridad moral, nadie puede decir a otro cual debe ser o dejar de ser su moral, cada uno se encuentra solo a la hora de elegir, incluso si elige un “sabio” para que le guie esa decisión sera una apuesta a que en efecto ese ·sabio es tal y no todo lo contrario, pero es mil veces mejor eso a que sea la sociedad la que te imponga un “sabio” que bien puede que no lo sea para nada. Ni siquiera el consenso en temas de moralidad lo podemos considerar sabio, ya que podría estar equivocado y ser además opuesto en una zona o época al de otra zona o época.

    Comprendo que hay gente que le tiene miedo a su propia libertad personal, en el sentido que E, Fromm lo dice, ha vivido sus primeros años con un “papi” que le decia “nene ven por acá que de esa forma no te caes” y ahora con sus ya cincuenta años a cuestas, o los que le toque, no osa buscar su propio camino, se queda aterrorizado, parado, esperando un salvador, un pastor que le pastoree hacía “las verdes praderas de la vida”. Debiera ser un adulto ya, pero sigue siendo un “nene” y de esa forma un excelente candidato a elegir un “buen pastor que le lleve al matadero”

    “Sin embargo, la sabiduría no ha logrado encarnarse aún en una estructura coherente de enseñanza acorde con los criterios de la racionalidad” .

    Lo que no quiere decir que no lo pueda hacer. Aunque supongo que si hace eso pasa a ser filosofía, ¿no?, el estoicismo, por ejemplo, ¿es sabiduría en formato de discurso racional o es filosofía?. Para mí al menos es las dos cosas.

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  2. “Nada ha reemplazado a la religión y muy poco queda de la sabiduría –hoy, todo es “opinión”, no hay certezas ni actuaciones morales que dinamicen la búsqueda del bien común.”

    Desde luego la libertad de conciencia mucho asusta a mucha gente, no solo a los creyentes en fes reveladas, ese “mar caótico de opiniones” sobra quien lo encuentre aterrador. Pero la realidad es que del caos surge el orden, lo vemos por ejemplo en el consenso general que existe en torno a verdades como el sufragio universal y la abolición de la esclavitud, las cuales insisto que no se deben a las religiones si no que fueron estos avances realizados pese a las religiones y con frecuencia en clara oposición a ellas.

    “los cristianos inventan los sacramentos, que eran desconocidos en el mundo pagano”
    Me pregunto de donde ha sacado usted esa afirmación. Digamos que dudo muy mucho que fueran ellos los primeros en usar sacramentos. ¿En que pruebas o supuestas pruebas historicas se basa la afirmación, que se deduce de sus palabras, de que fue el mitraismo el que plagio los sacramentos del cristianismo y no a la inversa?

    “Una religión futura probablemente prescindiría no solo de las creencias en seres sobrenaturales, sino también de las ceremonias públicas y los rituales, reemplazándolos, quizá, por otro tipo de ejercicios o manifestaciones externos conducentes a la mejora del comportamiento que permitan extender a todos los ámbitos de la vida la búsqueda de la perfección moral”

    Dado que usted me afirma en otra parte que si tienen los mismos efectos entonces lo nuevo es un subtipo de lo viejo (recuerde: yo se lo discuto pero usted afirma que si tiene el mismo efecto social que una religión entonces es también una religión) lo que usted tendría que decir es que esa nueva religión creara nuevas ceremonias publicas y ritos, no que va crear algo que los sustituya pero tenga el mismo efecto, ¿no?

    “la fórmula futura adecuada para reemplazar a rituales, liturgias y sacramentos sea algo parecido a una escuela de actuación a lo Stanislavski”

    Hombre, espero que no. La escuela de Stanislavski pretende enseñar a simular adecuadamente un papel sobre las tablas de un teatro o ante las cámaras de cine, hoy incluiríamos las de TV. Tengo de hecho una colega que vive de enseñar eso, Alguien que puede ser una excelente persona aprende a simular ser un psicopata egolatra por ejemplo, pero es simulación, ficción, teatro, mera película, no le convierte eso en un malnacido aunque represente el papel de uno y al revés un impresentable aprende a simular ser un santo, pero es de nuevo solo una mascarada, tras bajarse del escenario la persona no ha cambiado.

    “Esto podría resultar en una “ideología de las emociones”, o en una “religión del comportamiento”. Algo bastante acorde con el mensaje evangélico profundo, por cierto. ”

    Más que acorde yo diría que basado en ello, pues lo que se nos propone, aun si lo llamamos “religión del comportamiento” no deja de ser un cristianismo ateo. Lo que explica bastante bien, en mi opinión, esa necesidad que usted parece sentir de llamar a eso religión.

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  3. “Un paradigma de este tipo solo puede llegar, en buena medida, por una formación psicológica universal, ideológicamente formulada, simbólicamente expresada e informada por las ciencias sociales”
    Formación psicológica universal e ideológicamente formulada...

    De repente me asalta una duda, ¿qué pretende usted que se haga con los que no se presten a ello, meternos en el psiquiátrico?

    “Se parecería demasiado a una religión como para que valiera la pena inventarle otro nombre.”

    Si trata con tampoco respecto el lenguaje luego no se queje si se producen lo que usted llama discusiones bizantinas al respecto. De todas formas, aunque no en sentido propio, por extensión no veo nada de malo en que se le llame religión si el termino va acompañado de un adjetivo adecuado que impida la confusión

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  4. Muchas gracias de nuevo, Lilith, por sus comentarios. Como ve, seguí su recomendación de leer este libro que llevaba tiempo posponiendo. E hice mal en posponerlo, porque aunque lo esencial de su contenido ya lo conocía, algo de su punto de vista me ha sido sugerente, como, por ejemplo, la referencia a "la sabiduría" opuesta a la mera información o a la ciencia.

    "Es curioso el desprecio que usted siente, charlatanería lo llama, por esas técnicas religiosas y que a la vez les reconozca ser más eficaces.
    La psicología sí investiga actualmente cuales son esos recursos de la mente de los que usted habla"

    Evidentemente, la utilización de argumentaciones de forma incoherente y efectista no puede llamarse más que "charlatanería". Una distinción parecida a la que se hace entre un ideólogo y un demagogo. Los predicadores, como los publicistas, se limitan a soltar algunas palabras claves, en situaciones determinadas, para cosechar una serie de beneficios. Y lo hacen siguiendo técnicas artesanales. Eso no es "sabiduría", porque la sabiduría consiste en seducir mediante argumentos racionales y coherentes. Lo que más caracteriza a la charlatanería religiosa es apelar al mundo mágico de lo sobrenatural y el rehuir el auténtico núcleo de la seducción religiosa, que es la red social de apoyo afectivo y material. En el caso de la charlatanería política se recurre a la agresividad: el resentimiento social, el miedo a enemigos imaginarios y el sesgo endogrupal (sobre todo en la política nacionalista).

    Una religión racional debería evitar todo eso y plantear al posible creyente una alternativa coherente y sin disimulos, que pueda comprender y explicar por sí mismo sin dejar nada oculto al propio conocimiento.

    Y que yo sepa -me he informado- la psicología no está trabajando ni lo ha hecho nunca en este aspecto. Deme usted un ejemplo de lo contrario. Resulta irritante que tantas construcciones ideológicas chapuceras y tramposas den esperanza a tanta gente necesitada y que no se pueda hacer nada desde un punto de vista racional y coherente. Pero por eso no vivimos en un mundo mejor...

    "Fuera de textos revelados no puede haber pretensión de autoridad moral, nadie puede decir a otro cual debe ser o dejar de ser su moral, cada uno se encuentra solo a la hora de elegir"

    Una persona normal no puede elegir por sí misma. En la realidad, todos necesitamos guía y "autoridad moral". Dejar a una persona "totalmente libre" equivale a dejarla abandonada para que el charlatán de turno lo maneje. Todos estamos condicionados por prejuicios, amenazas, chantajes, engaños e intereses ajenos. Nadie es libre. Lo mejor que podemos hacer es elegir, lo mejor que podamos, un entorno que nos ampare y guíe. Pongo de nuevo el ejemplo de "Alcohólicos Anónimos".

    Y la sabiduría no es filosofía. Filosofía es una disciplina académica rigurosa... que históricamente no ha demostrado ser inmune al irracionalismo. La sabiduría es conocimiento culturalmente comunicable (universal) de habilidades sociales. La sabiduría es enseñar a vivir. Sócrates, por ejemplo, era más sabio que filósofo. Platón era más filósofo. Y ninguno de los dos era "sofista".

    Luego sigo...

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  5. “usted afirma que si tiene el mismo efecto social que una religión entonces es también una religión) lo que usted tendría que decir es que esa nueva religión creara nuevas ceremonias publicas y ritos, no que va crear algo que los sustituya pero tenga el mismo efecto, ¿no?"

    Es que no se trata de tener el mismo efecto. Cada religión tiene su público y busca efectos diferentes. Todas las religiones buscan el bien común, pero el concepto de bien común es diferente en el Islam, en el budismo o en el pietismo. Las ceremonias públicas y ritos son muy diferentes unos de otros porque buscan diferentes fines. Algunas iglesias reformadas, como los cuáqueros, trataron de eliminar los ritos y ceremonias, reduciéndolas al mínimo de las asambleas para meditar y expresar opiniones. En mi opinión personal lo mejor sería hacer uso de otras estrategias más propias de nuestra época, como las sesiones de terapia de grupo, la divulgación científica y técnicas de autocontrol del comportamiento. Ahí viene lo del tema de "Stanislavsky", que, por supuesto, no es una idea mía.

    "Los teóricos del teatro como Constantin Stanislavski hablan de una interpretación superficial frente a una profunda. La primera depende del arte del engaño; la segunda, del arte de la imaginación.(…) La verdadera interpretación, que Stanislavski bautiza con el nombre de interpretación «del método», surge cuando el actor se adentra en su propio subconsciente y su memoria semiconsciente y busca una experiencia emocional análoga de su pasado en la que pueda inspirarse, que le permita sentir como si estuviera experimentando el estado emocional del personaje al que interpreta."
    http://unpocodesabiduria21.blogspot.com.es/2014/08/la-civilizacion-empatica-2009-jeremy.html

    A medida que usted aprenda más sobre psicología más se dará cuenta de que aprender a actuar como un psicópata es lo que acaba llevándote a ser un psicópata. ¿No sabe usted cómo funciona la "formación" dentro de las bandas de delincuentes? También métodos parecidos han servido para producir "santos". https://es.wikipedia.org/wiki/Imitaci%C3%B3n_de_Cristo

    No hay diferencia real entre "actuación" y "realidad". Desde un punto de vista racional, incluso científico, el comportamiento humano es la actuación. Existen efectos psicológicos como el "efecto ideomotor" que demuestran cómo nuestra actuación se ve influida por estímulos externos de los que somos o no conscientes. Lo que trata de conseguir la psicología es lo mismo que la religión: hacer uso de controles sobre nuestro inconsciente. Un ritual o una ceremonia (o un sermón) tienen alguna influencia a la hora de hacernos controlar el comportamiento (se nos controla para que nos autocontrolemos). Desarrollar una estrategia consciente de actuación ("voy a comportarme como un asesino", "voy a comportarme como un santo") puede tener mayores resultados que participar en un rito. Al fin y al cabo, el "método" de Stanislavsky ha de llevarse a cabo durante días enteros y, por cierto, no debe entrar en conflicto con la propia personalidad. Stanislavsky en "La preparación del actor" recomienda que se elijan papeles acordes con la propia personalidad, en contra de los actores que salen por la tele y que presumen que "pueden hacer todo tipo de papeles".

    Si la actuación es perfecta, nadie la puede diferenciar de la realidad. Ni falta que hace, pues en psicología social solo es real el comportamiento que podemos constatar. Por otra parte, el estudio del comportamiento demuestra que no toda expresión facial puede fingirse.

    Esto son sugerencias. De lo que se trata es de desarrollar estrategias para alcanzar el fin buscado, que es un cambio social que lleve a relaciones humanas de extrema confianza, pacíficas, benevolentes y efectivamente cooperativas. Las estrategias concretas se dilucidarían por "prueba y error".

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  6. "lo que se nos propone, aun si lo llamamos “religión del comportamiento” no deja de ser un cristianismo ateo."

    Llamarlo así daría lugar a confusión. Es cierto que me parece básico el esquema conductual del cristianismo, basado en "creencias nucleares" de caridad, compasión, misericordia, humildad, no-violencia etc (las creencias que más promueven la extrema confianza), pero otros dirán que Jesús dijo tal y el Evangelio dijo cual... "Jesús" es solo un personaje mítico y el Evangelio un texto de la Antigüedad, por lo que solo se trata de un referente remoto. Además, el pacifismo compasivo lo creó Buda antes que Jesús. Para quien no tiene prejuicios no se debe insistir ni rehuir la referencia lejana del Cristianismo y, desde luego, llamarse "cristiano" no tiene sentido en estas circunstancias.

    "Formación psicológica universal e ideológicamente formulada...

    De repente me asalta una duda, ¿qué pretende usted que se haga con los que no se presten a ello, meternos en el psiquiátrico?"

    Semejante pregunta no solo demuestra que usted sigue cargada de prejuicios sino que, por ello mismo, no es capaz siquiera de leer correctamente lo que tiene delante. ¿No es un buen ejemplo de su falta de libertad para razonar como individuo?

    Si estoy "predicando" una sociedad pacifista y no-política, lógicamente es imposible meter a nadie en un psiquiátrico. Eso lo hacían más bien los marxistas soviéticos y maoístas en nombre de sus ideologías políticas en las cuales el fin justificaba los medios.

    La remito al texto que figura abajo sobre "Cambio social no-político". Eso es la idea nueva que me parece que a estas alturas todavía usted no ha comprendido, y ya dudo de que sea capaz de ello dada la fuerza aparente de sus irracionales prejuicios. Pero no me sorprende mucho la circunstancia, porque romper paradigmas milenarios es algo que cuesta mucho esfuerzo y mucho tiempo.

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