lunes, 28 de julio de 2014

“La expansión del cristianismo”, 1996. Rodney Stark.

  El profesor Rodney Stark es el autor de uno de los mejores análisis sociológicos del origen del cristianismo. En su libro "The Rise of Christianity" se ponderan datos referidos a la población, doctrina, entorno y redes sociales relacionados con el sorprendente triunfo de la religión cristiana en el Imperio Romano que se produjo al cabo de los tres o cuatro primeros siglos de nuestra era. Pero pese a tener en cuenta tan diversos elementos, no se pierde de vista el factor decisivo de por qué esta religión, que surgió sin ser promovida por poder político alguno, se difundió hasta el punto de acabar gozando del reconocimiento del poder estatal: queda claro que este factor esencial fue el ideológico.

La pretensión del marxismo de que las ideas son un mero epifenómeno son anticuadas y absurdas.(…) Las doctrinas fueron frecuentemente de inmensa importancia.

Lo que es verdad acerca de la nueva tecnología, modas y actitudes debería ser también verdad en lo que concierne a la fe. Porque las nuevas religiones implican nuevas ideas.

  Aunque tampoco debemos confundir esta realidad con el poder de la ideología en sí, y la versión interesada que dan los mismos cristianos (¡o los militantes marxistas!) acerca del poder de conversión por la mera enseñanza de doctrina. Porque no es así como funciona, a pesar de lo que los creyentes pretenden:

Cuando la gente describe sus conversiones retrospectivamente, tiende a poner el énfasis en la teología.

  En realidad, las conversiones se realizan a través de la vida social. Las personas se convierten a una creencia en tanto que ésta puede encarnarse en una actitud ética ante la vida que es compartida en común. Ése es el truco: no convence la exposición doctrinal de la ideología, sino la actitud ética de la red social…  y eso no contradice lo que acabamos de decir de que el factor ideológico fue esencial en el triunfo del cristianismo: la actitud ética deriva, en última instancia, de una forma ideológica, y son la actitud ética y las compensaciones prácticas que derivan de ésta las que actúan en el individuo a la hora de hacerle elegir una opción.

 Descubrir cuál es la relación exacta entre la doctrina o ideología de una parte, y la actitud ética de la red social de la otra supondría descubrir el elemento nuclear de toda evolución cultural. En el caso del cristianismo podemos aventurar que personas de un nivel cultural relativamente elevado (el cristianismo no fue un movimiento proletario, sino que estuvo basado en las clases más privilegiadas) desarrollaron, a través de la asimilación de la doctrina (ideología), pautas de comportamiento ético que resultaron atractivas para círculos sociales más amplios.

La conversión no es acerca de abrazar una ideología, sino de amoldar el comportamiento religioso en alineamiento con el de nuestros amigos y familiares. (…) Los vínculos personales son el núcleo de la conversión y en consecuencia la conversión tiende a proceder a lo largo de redes sociales formadas por vínculos interpersonales.

  Por lo tanto…

El factor definitivo en el triunfo del cristianismo fue que sus doctrinas centrales impulsaron y sostuvieron organizaciones y relaciones sociales atractivas, liberadoras y efectivas.

  El cristianismo llegó a consolidarse como alternativa cultural tras más de dos siglos de lenta difusión a través de vínculos familiares y redes sociales urbanas. Lo hizo en una atmósfera de relativa libertad religiosa (más tarde se exageraron mucho las persecuciones) y utilizando sobre todo los cauces del judaísmo de la diáspora (en el Imperio Romano de Oriente, los judíos eran una fuerte minoría urbana, y el número de judíos que vivían fuera de Palestina triplicaba el de los que permanecían en la “Madre Patria” ya en tiempos de Jesús), de modo que durante bastante tiempo la gran mayoría de los cristianos en el Imperio no fueron otra cosa que judíos de la diáspora convertidos a una particular herejía... pero la herejía cristiana contaba con una gran ventaja sobre el judaísmo ortodoxo a la hora de expandirse:

El judaísmo no podía ser fácilmente separado de una etnicidad intrínseca de acuerdo con la Ley.

El cristianismo eludió y sobrepasó la barrera étnica que había impedido que el judaísmo sirviera de base para la revitalización de Roma 

  Si bien es importante reconocer que ya existían tendencias en el judaísmo  previas al cristianismo que presagiaban el derribo de la mencionada “barrera étnica”:

El judaísmo del siglo primero podía haber sido más inclusivo de lo que se ha reconocido. La existencia de los llamados “Temerosos de Dios” (simpatizantes paganos del judaísmo) demuestra esta inclusión, pero también parece claro que estos “Temerosos de Dios” estaban limitados a los bordes sociales de la diáspora judía. (…) Muchos judíos helenizados de la diáspora encontraron el cristianismo tan atrayente precisamente porque los liberaba de la identidad étnica.

  Más allá de esta cuestión, el triunfo de la herejía cristiana se basaba en haber asimilado, aparte del universalismo, una versión efectiva de la ética compasiva que en este momento de la Antigüedad iba extendiéndose por muchos entornos diferentes, judíos o no.

Una congregación Cristiana era desde el principio una comunidad en un sentido más completo que el correspondiente a un grupo de devotos de Isis o Mitra. Sus miembros estaban unidos no solo por ritos comunes sino también por una forma de vida común. El amor al semejante no es una virtud exclusiva de los cristianos, pero en este periodo parece que los cristianos la han practicado mucho más efectivamente que cualquier otro grupo.

El corolario de que a causa de que Dios ama la humanidad, los cristianos pueden no complacer a Dios a menos que se amen unos a otros era algo enteramente nuevo. (…) Incluso más revolucionario era el principio de que el amor cristiano y la caridad deben extenderse más allá de los límites de la familia y la tribu.

No es que los romanos no conocieran nada de la caridad, sino que ésta no estaba basada en el servicio a los dioses.

  Rodney Stark nos demuestra que las redes sociales de ayuda de los cristianos tuvieron una influencia decisiva para difundir la ética cristiana. La prueba de que estas redes en verdad existieron no está tanto en lo que los  historiadores cristianos lo refieran… ¡sino en que sus mismos enemigos dejaron testimonio de ello!

El emperador Juliano lanzó una campaña para instituir asistencia caritativa pagana en un esfuerzo de igualar a los cristianos

  Stark incluso comenta que las epidemias catastróficas de los siglos I y II pudieron favorecer el crecimiento de los cristianos

Los valores cristianos de amor y caridad habían sido convertidos, desde el principio, en normas de servicio social y solidaridad comunitaria. Cuando golpeó el desastre, los cristianos fueron más capaces de enfrentarse a él

Nuestras fuentes testifican que algunos paganos fueron cuidados por los cristianos

   El descenso de natalidad fue dramático durante el periodo imperial tardío. El infanticidio, el aborto, la escasez de mujeres y la falta de mutua ayuda perjudicaban la natalidad. Los cristianos, contrarios al infanticidio, al aborto, relativamente protectores de la libertad de las mujeres y con hábitos religiosos de ayuda mutua experimentaron por todo ello un sensible aumento demográfico. Incluso se apunta un momento concreto en el que se habría producido el cambio más significativo:

muchos estudiosos piensan que algo realmente extraordinario, en términos de crecimiento del cristianismo, sucedió en la segunda mitad del siglo III.

  Sin discutir que el éxito de los cristianos se hallaba en su altruismo, se puede reprochar a Stark el que no se extienda acerca del hecho de que ciertos elementos básicos de la ideología compasiva ya eran conocidos por los paganos. Es preciso resaltar que éticas como las del estoicismo y el orfismo (quizá influenciadas por las noticias que llegaban del budismo en la India) probablemente contribuyeron en mucho a la aparición de la herejía cristiana dentro del judaísmo ortodoxo. Pero las éticas compasivas paganas resultaban ser creencias elitistas, quizá no muy diferentes al humanitarismo laico actual, y lo que les faltaba era el componente teológico que permitiera su amplia difusión y aceptación por las masas. Como escribió Ernest Renan:  La filosofía no basta para la mayoría; la mayoría necesita la santidad. 

  Una religión tradicional sin contenido ético, como el paganismo romano, estaba condenada a desaparecer, pues en ella todo se limitaba a hacer sacrificios a los dioses para que estos favorecieran a los devotos. Lo que faltaba por saber era qué nuevo culto ético de masas iba a sustituir a las viejas tradiciones. El triunfo del cristianismo se produjo tras competir y ganar contra otros pretendientes a la supremacía. Por ejemplo, el culto egipcio a Isis:

Existió una significativa correlación del 67% entre la expansión del culto a Isis y la expansión del cristianismo. Adonde fue Isis, el cristianismo lo siguió.

  Quizá falta en el libro un análisis más profundo de las otras religiones que compitieron y perdieron contra el cristianismo. Sabiendo en qué "fallaron", es probable que podamos tener una idea más definida de cuáles fueron los factores que determinaron el éxito del cristianismo. Aparte de Isis, Mitra y el judaísmo ortodoxo también el culto solar estuvo cerca de ser reconocido como religión oficial. Todas estas religiones procedían de las regiones orientales del Imperio (Egipto, Persia, Judea, Siria...).

  A otro nivel, no parece muy exacto que en el libro se señale la desventaja del paganismo por no creer en la inmortalidad. Platónicos y neoplatónicos eran paganos que sí creían en la inmortalidad, y el judaísmo ortodoxo pasó del escepticismo inicial a una aceptación posterior de la vida de ultratumba. Sin embargo, esta transformación no se dio en la religión pagana tradicional a pesar del platonismo de las élites. Stark no analiza por qué la creencia cristiana en la inmortalidad podía ser efectiva y la creencia en lo mismo por parte de sus contemporáneos neoplatónicos no llegó a serlo, como demuestra el que no llegara a pasar a las masas paganas. La religión egipcia, desde luego, sí creía en la inmortalidad.

  Finalmente, siendo el factor ético y social el más importante de los que contribuyeron al triunfo cristiano, no debemos tampoco idealizar en exceso el carácter humanista del primer cristianismo.

El cristianismo no predicó que todo el mundo podía o debía ser igual en términos de riqueza y poder en esta vida. Pero sí predicó que todos eran iguales a los ojos de Dios y que los más afortunados tenían una responsabilidad ante Dios para ayudar a los necesitados.

  La evolución cultural se realiza mediante cambios fundamentales desde la perspectiva histórica, pero que desde nuestro punto de vista actual quizá no nos parecerían tan espectaculares. Si bien los primeros cristianos podían no haber sido los santos que la hagiografía católica nos ha pretendido mostrar, el hecho es que para la Roma del Imperio supusieron un avance moral inmenso. Y es acertado, por tanto, el que se hable de una “Era cristiana” que comienza a partir de este punto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario