domingo, 19 de mayo de 2013

“Cuestiones fundamentales de antropología cultural”, 1911. Franz Boas

  En 1911, Franz Boas, uno de los más significativos antropólogos del siglo XX, escribe un libro para el gran público cuyo título original en inglés es “The Mind of primitive man” (“La mente del hombre primitivo”). En su libro, Boas descarta las últimas tentativas de aplicar criterios racistas al estudio de las culturas humanas. Si en un principio algunos antropólogos clásicos, como Tylor o Spencer, no se reprimían de trasladar a la ciencia los prejuicios raciales del imperialismo de la época, el criterio científico, poco a poco, va desmontando tales errores y revela las posibilidades de una comunidad planetaria futura más allá de las insignificantes diferencias de apariencia física que nada tienen que ver con las cualidades psicológicas que nos hacen humanos.

  Pero no sólo se trata de eso, ya que Boas verá que, a pesar de las impresiones de algunos observadores, el condicionamiento cultural no es una barrera infranqueable entre los individuos: la identidad cultural puede variar, pero no así la mente humana, cualquiera que sea la circunstancia en la que se encuentre. Boas sostuvo la identidad universal del sujeto en tanto que capaz de juzgar y reflexionar por sí mismo,  y con ello refutó ciertas teorías acerca de una mentalidad prelógica del hombre primitivo que le haría imposible acceder intelectualmente al mundo civilizado. Este planteamiento universalista lleva también implícita una idea de “progreso”.

  Así, Franz Boas aborda en su obra, y particularmente en este libro, los tres temas centrales de “naturaleza humana”, “mente universal” y “progreso humano”. 

El hombre no es una forma salvaje, sino que debe compararse a los animales domesticados. Es un ser autodomesticado

   Y una vez alcanzado este nivel de “autodomesticación”, de naturaleza propiamente humana, el individuo posee ya su propia personalidad, su propia potencialidad que puede afirmarse dentro de un entorno cultural. Es aquí donde se hace necesaria una crítica al determinismo que considera que el entorno condiciona por completo al individuo:

Las condiciones geográficas tienen el poder de modificar la cultura, pero por sí mismas no son creadoras. Pueblos que viven en el mismo tipo de ambiente muestran marcadas diferencias. 

La teoría del determinismo económico de la cultura no es más adecuada que la del determinismo geográfico.(…) La vida cultural está siempre económicamente condicionada y la vida económica está siempre culturalmente condicionada. 


El grupo tiene ya una identidad distintiva. Puede variar su identidad cultural sin que cambie objetivamente el medio. Sin embargo, hay trazos culturales que se aceptan mejor o peor de acuerdo con las circunstancias.


  Con la propia individualidad humana capaz de desarrollar grandes variedades de formas culturales, ninguna de éstas es capaz de anular la capacidad esencial de raciocinio: puede condicionarlo en cierta medida, pero eso también sucede con el hombre civilizado:

Es un error suponer que la interpretación realizada por cada individuo civilizado es un proceso lógico completo. Asociamos un fenómeno con un número de hechos conocidos, cuyas interpretaciones se dan por conocidas, y nos satisfacemos con la reducción de un hecho nuevo a estos hechos previamente conocidos.

La diferencia entre el modo de pensar del hombre primitivo y el hombre civilizado parece consistir más bien en la diferencia del carácter del material tradicional  con que la nueva percepción se asocia. El hombre civilizado atribuye una epidemia a un microbio, y el primitivo a la maldición de los dioses.

   De esa forma, la superioridad del hombre civilizado sobre el salvaje estaría sólo en un mayor número de conocimientos que se superponen sobre el conservadurismo de las tradiciones.  Pero también ese obstáculo puede salvarse:

Es relativamente fácil desarrollar la idea de término abstracto en la mente del primitivo. Se consigue aislar los términos “amor” y “compasión” que de ordinario aparecen en formas posesivas (el amor o compasión de alguien o por alguien). 

Se dice que el hombre primitivo es incapaz de reprimir sus impulsos, pero en ciertos casos se demuestra que no es así. Como el hombre civilizado que se impacienta por un retraso y es incapaz de reprimir su ira por ello, mientras el hombre primitivo no tiene prisa. O el hombre civilizado que reprime sus emociones de duelo, mientras que el hombre primitivo es capaz de reprimir su hambre por no vulnerar el tabú de comer un animal prohibido.

En la vida del hombre primitivo, en modo alguno se hallan ausentes los conflictos entre las normas de la tribu y la conducta individual. El incrédulo tiene su lugar en la vida real y en las leyendas populares


La vida del hombre primitivo no carece de originalidad. (..) Mitos y creencias se han difundido y experimentado cambios en el proceso de difusión. La creciente complejidad de las doctrinas esotéricas dejadas al cuidado del clero, sugieren que éste se ha creado por el pensamiento independiente de individuos.(…) La actitud mental de los individuos que así desarrollan las creencias de una tribu es exactamente análoga a la del filósofo civilizado. 

  Veamos ahora algunos de los conocimientos comunes tanto del hombre civilizado como del hombre primitivo:

Los rasgos elementales de la estructura gramatical son comunes a todos los idiomas. También lo es la creencia en lo sobrenatural. No es nada improbable el origen independiente de ideas similares entre similares grupos humanos. 

Se dice que existen formas fundamentales del pensamiento que se desarrollan con necesidad inflexible donde quiera que se establezca el hombre. Se les ha llamado “ideas elementales”. Su número es limitado. Por ejemplo, la idea de que los animales tienen personalidad humana.  O que el país de las almas muertas esté al oeste, donde se pone el sol.

El homosexualismo es característico de todos los animales domesticados y de todas las razas del hombre.


   Y en cuanto a la definición de “progreso” podemos dejarla en 

El término “adelanto de la cultura” puede aceptarse referido a las crecientes conquistas intelectuales que se expresan en pensamientos, en invenciones, en recursos para ofrecer mayor seguridad a la existencia y aliviar la necesidad siempre apremiante de obtener alimento y vivienda. 

Cuanto menor sea el número de ideas tradicionales que entren en el razonamiento y cuanto mayor sea la claridad de la parte hipotética de nuestro razonamiento, tanto más lógicas serán nuestras conclusiones. Hay una tendencia en el progreso de la civilización a eliminar las ideas tradicionales.


Ni entre los no civilizados ni entre los hombres civilizados el individuo corriente lleva hasta el fin el intento de explicación causal de los fenómenos, sino que los amalgama con otros conocimientos previos. No se puede entender el desarrollo de la ciencia moderna sin la comprensión de la filosofía moderna.

Cuanto más primitivo es un pueblo en tantos más sentidos se verá trabado por costumbres que regulan la conducta de la vida diaria en todos sus detalles.


  De alguna forma, Boas parece creer que el “progreso” existe a partir de las invenciones intelectuales que son las que modifican las culturas:

Ciertos cuentos complejos que de ningún modo pudieron inventarse dos veces son relatados por los bereberes de Marruecos, por italianos, rusos, en las selvas de la India, en las alturas del Tibet, en la tundra siberiana. Las únicas partes no alcanzadas son Sudamérica, Australia y Polinesia. 

La actividad intelectual se expresa en parte en los progresos de la técnica, pero más aún en el progreso retrospectivo con las experiencias interiores y exteriores de la vida. Podemos establecer una medida objetiva del progreso de la cultura en este respecto también, porque reconocemos que la continuada elaboración reflexiva del tesoro de la experiencia humana, de acuerdo con formas racionales, redundará en un aumento del conocimiento. El trabajo intelectual necesario conduce en parte a la eliminación del error y en parte a la sistematización de la experiencia. 

  Esto podemos interpretarlo incluso en un sentido muy actual: el progreso de “las experiencias interiores y exteriores de la vida” y la “continuada elaboración reflexiva del tesoro de la experiencia humana” podría abrirnos nuevos caminos también a nosotros, permitirnos crear nuevas formas culturales y, en cierto modo, continuar así nuestra tarea de “autodomesticación” cuyos límites no podemos imaginar, igual que el hombre primitivo era incapaz de imaginar una civilización como la nuestra. 

2 comentarios:

  1. Escribo para agradecer por la información, ¡me ha servido mucho de guía!
    Me gustaría saber quien o quienes están detrás de esta gran idea :) y saber de donde se apoyan, cuales son sus fuentes, gracias!

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    1. Hola, Tatiana. Perdona que haya tardado en contestar. No soy en absoluto experto en manejarme por Internet y a veces se me pasan desapercibidos los comentarios (que tampoco son muchos por lo demás).

      Este blog es una iniciativa personal mía. Se me ocurrió que, para mi propia conveniencia, podía guardar de esta forma resúmenes de las lecturas que me interesan. Me alegro de que sean útiles para más personas (me siento muy recompensado porque me lo hagas saber). Voy a ver si me organizo mejor en el futuro. Hasta hace poco no le puse siquiera el índice de autores, que creo que ayuda mucho.

      Solo puedo poner una reseña nueva por semana (y creo que al cabo de unos meses, ni siquiera eso). Lo que a mí me gustaría sería que más personas aficionadas a las ciencias sociales abrieran blogs parecidos al mío. Listados de reseñas críticas que permitan dar a conocer algunos libros. En ocasiones, la reseña será suficiente "para saber de qué va", y en otras, simplemente, resultará una sugerencia para leerlo en su integridad.

      En Internet hay muchos blogs de todo tipo de temas, pero en general los encuentro confusos, con demasiadas fotos, imágenes, películas... A veces me parecen desorientadores.

      Los libros los encuentro en mil sitios. Muchos son descargados de Internet (en español o en inglés), otros me los encuentro en librerías de segunda mano, otros me apresuro a comprarlos cuando veo que ha aparecido alguno nuevo (puede observarse la variedad de fechas) y siempre las sugerencias de los amigos. En cualquier caso, no sigo un plan concreto.

      Tengo una idea particular que me gustaría desarrollar a partir de todo esto, por eso hace poco incluí los "favoritos", pero por encima de todo se trata de poner a disposición de todos (y sobre todo para mí mismo) unos libros valiosos, leídos con sentido crítico.

      Muchas gracias por tu apoyo. Cualquier sugerencia de lectura que pudiera incluir aquí más adelante, te la agradecería mucho.

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